¿Cuántos iniciamos el año con una lista nuevecita de propósitos que cumplir? La historia nos ha pasado a todos: los primeros meses, recordamos cada uno de estos propósitos y qué hay que hacer para lograrlos. Sin embargo, conforme avanza el año, dejamos de considerarlos una prioridad y se terminan perdiendo entre el ajetreo del día a día.

Si pensamos en el manejo de una marca, podemos encontrarnos con una situación similar: perdemos de vista el objetivo principal, tomamos decisiones reactivas en lugar de proactivas y nos quedamos atrapados en pequeños detalles sin importancia, sin lograr ver el panorama completo.

Si sospechas que tu marca está perdiendo el foco, te dejamos 4 señales para analizar a conciencia:

1. Tu comunicación es poco estable

Al iniciar con tu negocio, construiste una marca con una personalidad y un estilo definidos. Sin embargo, has tomado decisiones “sobre la marcha” que han derivado a una falta de coherencia entre lo que tu marca solía ser y lo que es ahora: el estilo no es estable, no sigue una estrategia en su comunicación y/o publicidad y, poco a poco, se pierde la esencia que la diferenciaba de la competencia.

Vale la pena revisar los documentos de personalidad o ADN de marca, si es que los tienes. Si no es el caso, es importante identificar y establecer los valores y el concepto que identificaban a tu negocio en un principio, para orientar tus esfuerzos de comunicación en direcciones sólidas y evitar que terminen “pulverizados”.

2. Tu producto o servicio se está quedando atrás

Estar un paso detrás de la competencia, sólo uno, puede ser la única diferencia entre un negocio exitoso y uno que no lo es. El no estar pendiente de las necesidades constantemente cambiantes del mercado, suele derivar en ofrecer un producto o servicio anticuado o incompleto, que termina por ser poco atractivo para el consumidor.

Procura prestar atención a lo que dice tu mercado y a lo que ofrece tu competencia o marcas que consideres aspiracionales. Estar consciente de lo que ocurre alrededor de tu marca, te permitirá ofrecer un producto atractivo para el mercado.

3. Estás diversificando sin una estrategia

Un objetivo común es que una marca se posicione y crezca. Abrir más sucursales, ampliar el punto de venta o aumentar la cantidad de productos que se ofrecen, pueden parecer acciones orientadas hacia el crecimiento de una marca. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro y no todo lo que aparenta un crecimiento, lo es.

Siempre es buena idea analizar las alternativas y tomar decisiones basadas en una estrategia, en lugar de optar por decisiones apresuradas, basadas en corazonadas o en lo que le funcionó a alguien más.

4. Tus ganancias están disminuyendo

La señal más evidente de todas. Y, aunque es cierto que hay muchos factores que pueden afectar las ventas y las ganancias de un negocio, nunca está de más detenerse un segundo y reflexionar. Si todo lo anterior se encuentra fuera de foco, muy probablemente puedas verlo reflejado en un negocio que está ganando menos de lo que estaba proyectado.

Identificar alguna o algunas de las señales en tu negocio no es el fin del mundo. Incluso las marcas más reconocidas, han tomado en algún momento decisiones “fuera de foco” que se ven en la necesidad de revertir.

Siempre se vale dar un paso atrás y ajustar el foco para ver el panorama completo, escuchar al mercado, replantearse las decisiones tomadas y retomar los propósitos olvidados.

Si recuperar el enfoque de tu marca te está siendo difícil, podemos ayudarte.

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