Cuando cualquier diseñador necesite una buena lección de humildad, siempre estará Alberto Cerriteño.

Hace algún tiempo que no visitaba su sitio y, como siempre, me dejó sin palabras. También me dejó pensando si no debería dedicarme a otra cosa, como poner un puesto de tacos.

Un portafolio verdaderamente admirable.

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