Es innegable que la cultura hispana en Estados Unidos, alguna vez rechazada y omitida a nivel comercial, ha ganado popularidad entre los consumidores norteamericanos. Y aunque socialmente, ser de origen latinoamericano sigue siendo un estigma y se sigue poniendo la etiqueta de “bad hombres”, la fusión de las razas y costumbres ha derivado a nuevos hábitos de consumo orientados hacia lo latino.

Dando una vuelta rápida por tiendas y revistas online estadounidenses, pude encontrar entre lo más popular un sin número de accesorios de moda hechos por artesanos indígenas, por ejemplo, o camisetas con el logo de Mazapán de la Rosa, restaurantes como Chipotle y listas con los 10 mejores foodtrucks de tacos, devoción por los Takis Fuego y la salsa Valentina, aún más devoción por Tequila Patrón y demás productos principalmente influenciados por la cultura mexicana, pero también por muchos otros países de Latinoamérica y, un poco menos frecuentemente, por España.

Ya no es Taco Bell, ni los sombreros, ni los sarapes lo que es identificado (erróneamente) como latinoamericano. Lo “mexican” está dejando de ser una interpretación libre y burlona de la cultura mexicana. Cada vez es más frecuente encontrar en el mercado productos/servicios apegados a las culturas hispanas, más fieles a los sabores, a las costumbres, a los ritmos y a los estilos súper diversos de los diferentes países más allá de la frontera.

La razón es simple: existe un crecimiento constante de la comunidad hispana en Estados Unidos. Actualmente, los hispanos representan casi el 18% de la población del país. Hablamos de 58.6 millones de hispanos con hábitos de consumo específicos y con dólares contantes y sonantes. Dejaron de ser mexicanos y colombianos y argentinos y chilenos creando productos «digeribles» para la cultura estadounidense. Ahora son hispanos creando para hispanos y norteamericanos creando para hispanos, también.

Y si bien habrán muchos norteamericanos racistas y discriminadores, de esos que siguen pidiendo a los latinos que no hablen “mexican”, también hay muchos otros que se quitaron los prejuicios de encima y se aventaron a vender lo que hoy está en tendencia y a abrirle la puerta a este mercado.

Lo curioso es que el consumo de los productos latinoamericanos se ha vuelto tan popular, que ya no es exclusivo de los latinoamericanos. La tendencia que existe de impulso y respeto de la diversidad cultural, ha derivado a aceptar y a adoptar la cultura latinoamericana y sus alternativas comerciales.

Hoy en día, ya no importa si el consumidor es blanco o moreno, si se apellida López o Smith, si su abuela le preparaba arroz con leche o strudel de manzana: igual puede echarse unos tacos de carnitas, tomar tequila los fines de semana o cantar Selena con enjundia.

Me gusta pensar que la transformación que ha habido en los hábitos de consumo orientados hacia la diversidad cultural a nivel comercial, es el reflejo de la aceptación de la diversidad cultural en general. Sin embargo, no estoy del todo segura.

¿Crees que la representación cultural en los medios y en lo comercial, se traduce también en menos discriminación y más aceptación a la comunidad hispana? ¿O sólo es una tendencia más que se queda en lo superficial?

 

One Comment

  • Muchas gracias por el tema de los hábitos de consumo orientados hacía lo latino en Estados Unidos. En mi opinión, la globalización del mercado ha estado surgiendo, poco o mucho, no solo en EEUU, sino en todos los países. De misma manera, me parece estupendo que los mercados latinoamericanos sigan creciendo en EEUU gracias a su población cada vez más mayor. EEUU , a parte, es , a la base, un país compuesto de muchas personas de orígenes diferentes, por lo que el hecho de privilegiar a un cierto grupo de personas o tener prejuicios de otro grupo no me parece justo. Habrá que existir un respeto mutuo y mayor entre los mercados diferentes.

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