Abarrotes, vinos y licores “El Divino Niño”. Estética unisex “Glamour”. Repostería fina “Maribel”. Autopartes y refacciones “El Güero”. Boutique, accesorios y más “Fashion”.

¿Los reconoces? Son, probablemente, los nominativos más populares en nuestro país. Podemos verlos en los negocios en cada esquina, repitiéndose hasta el cansancio.

Un nominativo es, básicamente, las dos o tres palabras debajo del nombre de una marca que ayudan a comunicar su lugar en el mundo.

En el mercado, podemos encontrar marcas con nominativo y sin nominativo. Generalmente, hay dos tipos de marcas que se pueden dar el lujo de no necesitar uno:

a) Las marcas más reconocidas, súper posicionadas y/o con mucho tiempo en el mercado.

b) Las marcas con nombres obvios, es decir, que dejan claro el giro del negocio por medio de un nombre literal o que, al menos, hace una alusión clara.

Si pensamos en una marca que lleva poco tiempo en el mercado, que no es muy reconocida o cuyo nombre es abstracto o patronímico, por ejemplo, lo más probable es que sea necesario complementarle con un nominativo que comunique  qué producto o servicio ofrece.

¿Cómo elegir un buen nominativo para tu marca?

Con los nominativos se aplica el viejo dicho popular: ni muy muy, ni tan tan.

¿Qué quiere decir esto? Que un nominativo genérico puede proyectar a tu marca como aburrida y sin personalidad. Pero uno demasiado rebuscado o poco apegado a tu marca, puede dejar confundido al mercado o comunicar algo equivocado.

Si sientes que el nominativo que tu marca utiliza actualmente no es el mejor, te compartimos 4 cualidades deseables para elegir un buen nominativo de marca:

1. Entendible, primero que nada. Piensa en quién es tu mercado ideal y cómo deberías hablarle para que te escuche y te entienda. Evita términos poco conocidos, demasiado complicados o combinaciones de palabras que no comunican nada, sólo porque “se escuchan bonitas”.

2. Coherente con tu personalidad de marca y con la forma en la que tu marca, regularmente, le habla a sus clientes. Si tu marca tiene un carácter joven y relajado, por ejemplo, el nominativo debería evitar ser muy serio, formal o sofisticado.

3. Atractivo para tu mercado. Esta es, probablemente, la cualidad más subjetiva. Lo que es o no atractivo para tu mercado no es algo que se pueda determinar fácilmente. Sólo conociendo y analizando a profundidad a tus consumidores, podrás decidir si prefieren un nominativo fuera de lo común o si confían más en una marca con un nominativo tradicional.

4. Realista. Puede parecer un poco obvio, pero es sumamente importante considerarlo al elegir un nominativo. Si le pones a tu negocio la vara demasiado alta, esta sobre promesa hará que las expectativas no cumplidas se conviertan en clientes insatisfechos, con una percepción negativa de tu marca.

Ten en mente que el nominativo es el complemento para que el mercado entienda de qué va tu negocio incluso si nunca ha escuchado de él, por eso es tan importante que la elección no sea a la ligera.

Si necesitas ayuda para replantear el nominativo o la estructura de tu marca, ponte en contacto con Hache.

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