¿Recuerdan cómo solíamos elegir el restaurante donde íbamos a comer? ¿O la lavandería a la que llevaríamos la ropa? ¿O el hotel en donde nos hospedaríamos cuando íbamos de vacaciones?

Básicamente, era una combinación entre lo que nos diera buena espina, lo que nos encontráramos en el camino y una que otra recomendación.

Las cosas han cambiado un poco desde entonces.

Antes que nada, los consumidores nos hemos vuelto más exigentes, críticos y, sobre todo, minuciosos a la hora de elegir la empresa o marca a la que le entregaremos nuestro dinero. Lo común ya no es quedarse con la primera impresión y tomar el riesgo, sino asegurarse hasta lo imposible si ese riesgo vale la pena.

Si sientes que tu negocio no tiene el éxito que debería o solía tener, te sugerimos analizar algunos de los aspectos que se se suelen tomar en cuenta al evaluar una marca como consumidor:

¿Cómo se ve?

Por default, el consumidor está esperando que tu negocio se vea bien. Que la primera impresión esté, por lo menos, a la altura de tu competencia, que tengas una imagen profesional y un punto de venta atractivo. A menos que tengas un producto o servicio muy bien posicionado y con una reputación intachable, el “estándar” de la imagen de marca es básico para estar en el foco.

¿Qué está comunicando?

Inmediatamente después de la primera impresión, está la comunicación. Qué dice de ti tu publicidad, tus redes sociales, tu sitio web. Qué tan a la mano está la información importante para el cliente. Cuál es el discurso que maneja tu marca. Qué tanto es compatible ese discurso con el perfil de tus consumidores, con sus expectativas, con sus necesidades.

¿Está siendo coherente?

Desde fotografías que no se parecen al producto real, hasta valores de marca que presentan una incongruencia con las acciones reales de la empresa, no cumplir lo que se promete es algo que, tarde o temprano, se termina pagando. Si les vendiste el discurso, pero la experiencia no va acorde a lo prometido, definitivamente lo van a notar (y a criticar). Lo cual nos lleva al siguiente punto…

¿Cuál es su reputación?

Qué es lo que piensan otros consumidores acerca de tu marca, de tu producto o de tu servicio. Cuál es la experiencia que han tenido, qué disfrutaron y qué no disfrutaron. En plataformas como Facebook, TripAdvisor, Google y Yelp, es posible acceder a reseñas y opiniones acerca de casi cualquier tipo de negocio.

Como podemos ver, el proceso para lograr que una marca nos de buena espina se ha vuelto más intrincado. Y, si bien las recomendaciones y las primeras impresiones siguen siendo importantes, el consumidor promedio no suele conformarse con un vistazo superficial y cada vez hay más aspectos a considerar antes de elegir a una marca sobre las demás.

¿La clave para que sigan eligiendo tu negocio y no el de la competencia? Definitivamente, comienza por tener un buen producto o servicio. Sin embargo, también es muy importante procurar el buen manejo de tu marca.

Si no estás seguro por dónde comenzar, contáctanos.

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