Lo que el estilo hipster nos dejó

Mucho se ha dicho, hablado, criticado, destrozado y utilizado hasta el cansancio la tendencia de los logos hipsters (incluso hay un “Generador automático”). Este texto en un inicio iba a ser uno más de muchos que atacara sus puntos débiles, pero considero que se ha hablado de ello demasiado y resulta casi tan agotador y repetitivo como tratar de encontrarles un sentido.

Sin embargo, pienso que después de esta abrumadora saturación de identidades que llegó a nuestras vidas trastocándolo todo, habrá que ver el “recuento de los daños”, lo que nos dejó esta tendencia, ya con la mente más clara después de una borrachera de gotham, bisel, líneas arbitrarias y bebas neue. Porque como en toda gran borrachera, en la resaca se aprende muchísimo.

1. No debes mezclar demasiadas cosas al mismo tiempo.

Pasa con los drinks, pasa con el diseño. No es una regla escrita en piedra, pero la realidad es que pocas veces funciona una saturación de elementos o de tipografías, si no es en un sistema de identidad. Terminamos con un logotipo sobrecargado e irreproducible que no vamos a poder explicarnos ni a nosotros mismos.

2. No alardearás.

Al tener un logotipo que por si solo no tiene un peso visual y personalidad suficiente, le damos una explicación y racionalización tan, pero tan rebuscadas, que podrían perfectamente tener un libro propio. Generamos statements complejos, mareamos a nuestros clientes y saturamos nuestra identidad con tantos acabados que al final no resulta viable. Simplemente una pieza de museo contemporánea muy bonita que podemos compartir en nuestro instagram (Yoko Ono likes this!)

3. No vuelvas a caer.

¡Mentira! ¡Volveremos a caer en una tendencia! El punto es hacerlo con inteligencia. Conforme maduramos en nuestro diseño y en nuestras decisiones gráficas, aprendemos qué vale la pena sacrificar y qué no. Y a defender, por sobre todas las cosas, la personalidad y el espíritu de nuestra marca. Podemos tomar lo bueno de una tendencia de moda y aplicarlo según las necesidades de nuestro cliente, y no obedeciendo a nuestros caprichos propios. Un punto a favor de las identidades hipster bien ejecutadas es que, al inicio, hicieron las marcas menos literales, más tipográficas e incluso elegantes.

4. Hidrátate.

Después del abuso de una tendencia gráfica vale la pena buscar fuentes frescas, inspiración en otras partes, utilizar tipografías que no estén necesariamente en tendencia; en fin, cambiar un poco el canal para no caer en lo mismo una y otra vez. Incluso los logos hipster han evolucionado y se han sacudido unos cuantos clichés.

5. Sé autocrítico.

Al final, miramos atrás y somos autocríticos con las cosas que dijimos (y diseñamos) y no siempre estamos orgullosos… ¡pero está bien! Aprendemos de todas y cada una de nuestras decisiones de diseño, que en el momento nos parecieron más adecuadas y consideramos que era lo que nuestro cliente necesitaba. Como comenté en un post anterior, este tipo de identidades funcionan muy bien a simple vista para giros de moda, pero fracasan en su intento de ser un diferencial tangible para una marca que busca consolidarse.

Todos volvemos a la Helvética cual vuelvealavida, buscando redención… hasta que aparezca una nueva, tentadora y engañosa tendencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *