La televisión en una caja

Cuando yo era niña, habían 4 o 5 canales de televisión abierta. Para ese entonces, ya tenía color. Transmitían muchas telenovelas, algunas caricaturas, programas de revista y noticieros. Cada quien tenía claro cuál era su hora de ver televisión, por el tipo de programación.

Los comerciales, insertados dentro los programas, eran una molestia necesaria y aceptada. Las grandes marcas pagaban para que nosotros viéramos tele, mientras corríamos por algo de comer durante los comerciales.

La televisión por cable empieza en serio en México, a raíz de lanzamiento de los satélites Morelos I y II en 1985. Para cuando iniciaron los 90’s, la televisión por cable ya llegaba a todo el territorio nacional. Las opciones de canales se multiplicaron, ofreciendo más programas y mayor calidad de contenido (o al menos, eso creía yo, en ese entonces).

La televisión en internet

Un día de 2005, surgió YouTube y con él vino una nueva ola de contenido, mucho de él creado de manera independiente: gatitos haciendo cosas graciosas, gente hablando de sus vidas, parodias de canciones, artistas nuevos… Más espontáneo, más crudo, pero tal vez más honesto. Comienza el concepto de los videos virales: millones de reproducciones indicando los gustos y tendencias de la humanidad.

La televisión inicia su mudanza a las computadoras y otros dispositivos electrónicos; aunque más adelante, en el 2010, surgen las Smart TV’s, haciendo que la televisión misma se convierta en otro dispositivo en línea.

Los comerciales llegan a YouTube en el 2007, con videos de 15 a 30 segundos, colocados en los videos y sin ninguna relación a su contenido o las palabras claves usadas. El Skip Ad se convierte en nuestro mejor amigo.

Netflix, que ya existía desde 1997 en modo envío postal de DVD’s, llega a Latinoamérica como servicio de streaming por suscripción en el 2011. Al principio no era tan cool como es ahora. Muchos curioseamos su sitio web al principio y quedamos decepcionados con una lista de series y películas poco novedosas.

Pero aquí comenzó algo importante: la popularización del servicio de streaming. A cambio de una membresía, tienes la posibilidad de ver televisión sin comerciales, escogiendo lo que quieres ver, en el dispositivo que quieras y sin tener que seguir un horario. La idea del maratón de la serie pasó de la programación tradicional, directo a convertirse en una forma de consumo regular en el streaming.

YouTube también ha tratado de generar dinero con el modelo de suscripción, pero no ha tenido tanta suerte. En 2014, lanza Music Key, como un servicio de música por suscripción, con la intención de integrarse y reemplazar el servicio All Access de Google Play Music. En 2015, el servicio se vuelve a lanzar, ahora con el nombre de YouTube Red, ofreciendo streaming sin publicidad en todos los videos, así como acceso a contenido original y exclusivo.

La televisión que sabe lo que te gusta

La tecnología también modificó la experiencia de consumo. Netflix comienza a analizar los datos y a atar cabos: a muchos suscriptores les gusta ver películas en las que Kevin Spacey es el protagonista, así como el estilo de dirección de David Fincher (ambos, el director y el actor trabajaron juntos en ‘Seven’ en 1995). También sabían que los dramas políticos tenían alta demanda. ¿El resultado? House of Cards.

En su estreno en 2013, Netflix puso a la disposición los 13 capítulos de la primera temporada, porque ya sabía que a sus suscriptores les gusta hacer maratones de series los fines de semana.

El contenido original, por supuesto es exclusivo, lo que genera más suscriptores, afianzando su modelo de negocio.

Naturalmente, todos han tratado de subirse al tren del streaming: HBO Go, Hulu, Amazon Video, Fox Play, Crack (Sony), Claro video (Telmex), Blim (Televisa), incluso Disney.

La popularidad de las plataformas de streaming ha ocasionado que millones de personas cancelen su servicio de televisión por cable, en los últimos años. Según el New York Times, los jóvenes se están alejando de la televisión. La cantidad de tiempo que los menores de 35 años pasan viendo televisión tradicional ha disminuido en un 50 por ciento desde 2010, según Matthew Ball, director de estrategias de Amazon Studios.

La televisión social, el futuro

¿Quién faltaba en la historia de la televisión? Nada más y nada menos que Facebook.

Este mes, el gigante tecnológico presentó Watch, una nueva plataforma para programas dentro de la red social. Básicamente está rediseñando la sección de Videos para motivar a los usuarios a ver contenido por más tiempo.

 Por ahora, Watch sólo está disponible para un número reducido de personas en Estados Unidos. Facebook ha limitado el número de creadores de contenido que pueden aprovechar el programa durante una fase de pruebas.

¿Qué va a incluir este servicio?

1. Contenido original. La compañía está financiando la creación de nuevos programas. Habrá que ver qué tipo y qué calidad de contenido, pero ya de entrada, Facebook tiene una ventaja importante: conoce los gustos y preferencias de más de 2,000 millones de usuarios registrados.

Es probable que al principio, muchos creadores aficionados de YouTube migren a Facebook Watch, ofreciendo contenidos que si bien no tienen calidad profesional, tienen audiencias grandes y leales.

2. Sin suscripción. Recuerden que Facebook es la red social que, en cada acceso, te recuerda que es gratis. El usuario no paga.

3. La oportunidad de hacer dinero.

Para motivar la creación de contenidos, Facebook va a expandir su programa de monetización de publicidad en video para compartir las ganancias de los comerciales. Algo similar a lo que hace YouTube: alguien crea contenido audiovisual y, si alcanza suficiente popularidad y número de reproducciones, empieza a recibir dinero. Las marcas y los negocios pagan los anuncios y Facebook le da una tajada a los creadores.

4. La experiencia social. 

Facebook empleará su diferencial, creando una nueva experiencia de consumo de contenido audiovisual. Los usuarios podrán conversar con personas de su red durante un programa o saber qué programas son populares entre sus amigos.

Habrá emisiones bajo categorías como “Más comentados” o “Qué está haciendo reír a la gente”. Además, los fans tendrán la oportunidad de interactuar con los creadores de los programas.

Con este servicio, Facebook compite directamente con Netflix y YouTube y contra la televisión en general. Y además, sigue el camino para consolidarse como red multipropósito: una plataforma donde compartes lo que piensas, subes fotos, sigues marcas que te gustan, lees periódicos y publicaciones, chateas, compras. Y ahora: también verás televisión.

Para mi gusto, la gran diferencia entre la experiencia de Netflix y Watch, es que Netflix sabe qué nos gusta, pero con Watch todos sabremos qué nos gusta ver. Si tú ves una serie en Netflix y no lo comentas con nadie, eso se queda en tu corazón. Con Watch todos nuestros gustos —los buenos, los malos y los culposos— podrían estar a la vista de nuestros contactos y formar parte de tendencias.

La televisión fragmentada.

Lo que a mí no me convence del streaming es que limita al consumidor. Hoy hay más producciones audiovisuales que nunca, pero el servicio también se ha hiperfragmentado con tantas plataformas. Y lo más probable, es que surjan todavía más.

Si bien, antes con la televisión por cable tenías acceso a contenidos creados por múltiples productos, con este modelo, te ves forzado a elegir una opción o a llevar un gasto fijo considerable, pagando las diferentes suscripciones.

Esto también complica la navegación y el seguimiento de contenidos, aunque han surgido opciones como el Apple TV, que facilita la búsqueda entre múltiples servicios, y el Roku que transgrede los límites de la legalidad.

¿Será que haya algún gigante corporativo capaz de reunir algunos de los servicios de streaming y venderlos bajo un mismo costo? ¿Habrá la oportunidad de tener un modelo similar a la televisión por cable, pero en internet? Los expertos de la industria dicen que no es probable que haya cooperación entre los competidores, dado el dinero que hay en juego.

Así que este es el futuro que nos espera: mucho contenido de gran calidad, en un caos de opciones para elegir.

Referencias: New York Times, New York Times 2Facebook, Merca 2.0, Hipertextual

 

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