Siempre que nos enfrentamos a una situación de contingencia, también encontramos actos solidarios, donaciones y hasta voluntarios esforzándose en mejorar la situación.

Esto, por supuesto, incluye a empresas y negocios de todas las categorías: desde negocios pequeñitos y emprendedores, hasta grandes empresas y corporativos. Cada uno dona de acuerdo a lo que tiene, quiere, puede y le conviene.

Actualmente, podemos pensar en varias marcas que han hecho público su apoyo para combatir el COVID-19:

Unilever, por ejemplo, planea hacer una donación de al menos 50 millones de euros en jabones y desinfectantes a la Plataforma Acción COVID, del Foro Económico Mundial.

Clorox Foundation donará 5 millones de dólares a organizaciones de la salud y a la Cruz Roja.

McDonald’s donó en España alrededor de 17 toneladas de alimento a la Federación Española del Banco de Alimentos.

La fundación de Amancio Ortega, fundador de Zara (Inditex), donó material sanitario equivalente a 63 millones de euros.

Giorgio Armani donó 2 millones de euros a Protección Civil de Italia.

Ikea donó 2500 juegos de ropa de cama para las residencias de ancianos, además de colchones y mobiliario.

¿Qué piensas de las acciones humanitarias que han tenido todas estas marcas?

Después de leer las acciones solidarias que mencionamos arriba, probablemente, la percepción que tenías de éstas se transformó, aunque sea un poco.

Tal vez pasaron de ser marcas que no te gustaban, que no consumías regularmente o en las que no pensabas, a ser marcas que tienen un lugar en tu mente.

No solo eso. Idealmente, las tendrás en un concepto positivo, porque se mostraron solidarias en una situación de vulnerabilidad.

Por otro lado, hay quien puede estar pensando que las donaciones de estas marcas, están más relacionadas con mejorar su percepción, que con compromiso o responsabilidad social.

Entonces, ¿son marcas solidarias o solo es publicidad?

La realidad, es que no hay forma de saber si estos esfuerzos solidarios son genuinos o no lo son. Sobre todo, si hablamos de donaciones o acciones llevadas a cabo públicamente.

Sin importar el tamaño de la empresa o corporación, una “buena acción”, le traerá beneficios en la forma en la que el mercado la percibe.

Siempre queda la pregunta en el aire: ¿deberían estas marcas donar sin decirle a nadie? ¿o está bien aprovechar los beneficios que esto les trae?

Al final, no debemos olvidar que cada empresa está conformada por personas con diferentes cargos y posibilidades, que pueden ser empáticas, solidarias, que apoyan o están comprometidas con ciertas causas. Muchas veces, la marca se convierte en una plataforma para que las buenas intenciones se conviertan en acciones.

Lo ideal, sin embargo, es que las empresas y corporaciones muestren una coherencia en lo que eligen proyectar, siéndole fieles a la esencia de su marca.

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