Al empezar un negocio, es común encontrarnos con la necesidad de crear una imagen para nuestra marca. La pregunta a la que usualmente nos enfrentamos es: ¿me conviene invertir en una identidad completa, o mi negocio podría funcionar con un logotipo?

Para saber, con certeza, cuál es la mejor decisión para nuestro negocio, deberíamos comenzar con entender correctamente ambos conceptos:

Logotipo

Podría considerarse la forma más simple de identificación de una empresa, producto o servicio. Es un símbolo que suele incluir el nombre de la empresa, sin embargo, los hay de diferentes tipos: puede estar compuesto solamente por el texto, estar acompañado de una imagen o ícono o simular una firma. La intención de un logotipo es ayudar al mercado a entender qué tipo de negocio eres.

Identidad de marca

A pesar de que un logotipo forma parte de la identidad de marca, ésta está compuesta por un conjunto de elementos bastante más complejo, tanto visual, como conceptualmente. Alguno de los elementos que pueden incluirse en la identidad de marca, son: nombre, valores, ADN de marca, paletas de color, fuentes, diseños, materiales, estilo, lenguaje, mensajes y directrices para la aplicación de la marca en cualquier tipo de medio. Cada uno de estos elementos debería estar alineado con la proyección de deseada de la marca.

Teniendo claras las diferencias entre ambos conceptos, es probable que también tengamos un poco más clara cuál debería ser la mejor alternativa para nuestro negocio.

Sin embargo, si aun existen dudas, podríamos reflexionar sobre dos puntos:

Las metas de nuestro negocio

No hablamos de las metas monetarias, exclusivamente, sino de los objetivos comerciales. Es decir, la forma en la que deseamos que nuestra marca sea percibida, cuál es el mensaje que queremos comunicar y qué esperamos conseguir con eso.

Si entre los objetivos de nuestro negocio, por ejemplo, no están contratar a más personal, abrir más sucursales o ampliar la estructura que se tiene actualmente, lo más probable es que un logotipo que sea aplicable en nuestra fachada o volantes sea suficiente.

Si nuestros objetivos están más orientados hacia la expansión, a conseguir un posicionamiento, a elevar la producción, competir con negocios reconocidos o aspirar a una estructura corporativa, definitivamente necesitaríamos una identidad de marca, pues un logotipo nos “quedaría chico” al tratar de cubrir nuestras necesidades y al tratar de ir al ritmo de nuestro crecimiento.

Ejemplo: Nos dedicamos a dar asesorías de inglés a domicilio. Si nuestro objetivo solamente es conseguir ocupar X horas a la semana, nos conviene un logotipo. Si tenemos la intención de contratar más asesores de inglés, formar grupos y/o expandir nuestro negocio a otras ciudades, definitivamente vale más la pena invertir en una identidad de marca.

La presencia de nuestra competencia

La imagen de nuestra marca, ya sea un logotipo o una identidad completa, es lo que va a marcar la pauta al diferenciarnos de nuestra competencia.

Podríamos optar por un logotipo si nos encontramos en situaciones privilegiadas. Por ejemplo, si tenemos la fortuna de que nuestro negocio tenga pocos competidores o si tenemos clientes cautivos, es decir, consumidores que no tengan otra opción más que nuestro negocio para satisfacer una necesidad.

Si el mercado en el cual estamos tratando de posicionar a nuestra marca está saturado, es muy importante considerar el desarrollo de una identidad de marca fuerte, que vaya de acuerdo a la visión de nuestro negocio, que sea atractiva para el mercado y que nos permita a la altura de marcas posicionadas, o bien, colocarnos por arriba de negocios similares al nuestro, que no han invertido en una identidad y tienen una imagen genérica.

Por otro lado, podríamos ser los primeros en ofrecer un producto o servicio determinado. En una categoría completamente nueva, de la cual no se tiene referencia, hay dos cosas que deberíamos estar aspirando a conseguir: primero, proyectarnos como un negocio profesional y confiable, y segundo, mantenernos en el top of mind del consumidor, incluso cuando dejemos de ser los únicos.

Entonces, ¿me conviene invertir en una identidad completa, o mi negocio podría funcionar con un logotipo?

Depende de los planes que tengas para tu negocio.

Si una marca hecha y derecha le queda grande a tus objetivos de crecimiento, definitivamente es una inversión que puedes omitir.

Si, por otro lado, le estás tirando a algo grande, un logotipo terminaría por frenar el desarrollo de tu negocio o, al menos, hacer más lento el recorrido.

Es cierto que una identidad de marca no es la llave mágica al éxito, pero abre muchas puertas hacia el crecimiento y el reconocimiento de un negocio, además de construir una experiencia de marca que termina por proporcionar un valor agregado.

Si crees que tu negocio necesita una identidad de marca, ponte en contacto con nosotros.

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