¿Ya intentaron imaginarse cómo se van a ver el pasillo de los cereales o el de los panecitos? Por si no saben de lo que hablamos, recientemente se publicó la actualización de la NOM-51, que habla sobre el etiquetado que deberán tener algunos alimentos y bebidas no alcohólicas. Específicamente, los productos preenvasados que tengan sellos de advertencia de azúcares altas o grasas saturadas.

Según esta actualización en las normas de etiquetado, este tipo de productos deberán eliminar personajes infantiles, dibujos animados y hasta celebridades de sus etiquetas a partir del 1 de abril del año 2021. 

Esto ha dividido al país entre quienes consideran esta decisión un gran acierto, con grandes ventajas para la salud de la población, y quienes consideran esta medida como exagerada y fuera de lugar.

Es una realidad que muchas marcas no sólo utilizan al personaje como algo complementario, sino que es un elemento que las ha representado y ha interactuado de cerca con sus consumidores. Casi casi, sentimos que es inconcebible imaginarlas sin ellos.

Tratemos de imaginar los empaques de los siguientes productos, sin pensar en sus personajes:

  • Gansito Marinela
  • Tigre Toño, de Zucaritas
  • Chester Cheetos
  • Melvin, de Chococrispis
  • Pancho Pantera, de Chocomilk
  • Paleta Payaso
  • Osito Bimbo

A pesar de que para los mexicanos, aun es muy complicado imaginarlo, Chile lleva ya 4 años con esta regulación. La actualización en sus empaques se ve más o menos así:

¿Qué representará esta modificación en el etiquetado para los mexicanos? 

Si hablamos del público en general, definitivamente representa la desaparición de personajes con los cuales crecieron y a los cuales les tienen ese cariño (muchas veces, nostálgico) difícil de borrar. 

Para otros, las personas que trabajamos con marcas, nos enfrenta a retos importantes que nos harán replantearnos cómo solucionamos las necesidades de las marcas que creamos o renovamos.

Al final, muchas veces la forma en la que una marca fue construida y ha crecido a través de los años, está estrechamente vinculada al personaje que la representa y tener que dejar de usarlo, podría sentirse como un riesgo al intentar capturar la atención del consumidor.

En Chile, por ejemplo, al cambiar el etiquetado, las marcas, han tratado de equilibrar de alguna forma la falta del personaje, manteniendo intactos otros elementos visuales característicos: tipografía, gama cromática, composición del empaque, entre otros.

Sin embargo, más allá del reto visual de mantener a la marca atractiva, existe otro reto: el de determinar cómo se va a relacionar la marca de ahora en adelante con sus consumidores:

Por ejemplo, si pensamos en unas Mantecadas Tía Rosa, no sólo pensamos en el producto y en el slogan “por su rico sabor casero”, sino también en el recientemente renovado personaje, que además, han trabajado para posicionar a partir de la personalidad cariñosa y consentidora de “la tía”.

Todos podemos recordar, también, la personalidad valiente y buena onda del Tigre Toño, lo excéntrico y obsesionado con el queso de Chester Cheetos, o en lo familiar y dulce del Osito Bimbo. La lista, obviamente, podría continuar, pues muchas marcas actualmente, se relacionan con su mercado a partir de sus personajes.

Si una marca tiene una personalidad sólida y muy bien construida, será infinitamente más fácil mantener esa personalidad proyectándose con fuerza a pesar de la ausencia de un personaje. Sin embargo, las marcas cuyo único recurso distintivo es un personaje poco profundo, probablemente tendrán que redoblar esfuerzos y trabajar en fortalecer su marca con otros recursos para mantenerse en la mente de sus consumidores.

¿Tú qué opinas sobre estos cambios? ¿Cuál será el personaje que más extrañarás?

Si tienes una marca con un personaje y necesitas asesoría para replantearla, podemos ayudarte. ¡Contáctanos!

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