En el artículo de la semana pasada, hablamos de los distintos tipos de posicionamiento y mencionábamos que, en cada categoría, existe una marca líder. Ser el “top of mind” suele ser el objetivo de la mayoría de las marcas. ¿Por qué? La razón es simple: una marca posicionada y que se encuentra en la mente de los consumidores, tiene más probabilidades de compra que una que no es recordada.

Pensemos, por ejemplo, en la primera marca que viene a nuestra mente al hablar de pañuelos desechables, tiendas de conveniencia, pan de caja, papilla para bebé, suavizante para ropa o pegamento líquido.

Debido a su posicionamiento, estas marcas se han convertido en referencia para su categoría. Es decir, la gente suele referirse a los productos por el nombre de la marca. Sin embargo, aunque es común que las marcas de referencia sean, a su vez, la marca líder, ser la marca más recordada no siempre es suficiente para que ser la más vendida.

La preferencia del consumidor para adquirir una u otra marca, también es influida por factores emocionales. La marca será elegida, no sólo por ser la más popular, sino por la relación de lealtad y cariño que el consumidor tenga con esta marca, es decir, por ser “top of heart”. Para lograr que una marca sea “top of heart” del consumidor, se debe crear una experiencia de marca en la cual se aprovechen sus atributos para provocar un vínculo emocional y generar estrategias de comunicación que lleven al consumidor a sentirse identificado.
Estas marcas son consideradas “top of heart” en su categoría y todas tienen en común haber invertido y trabajado en su experiencia de marca.

Cuando un consumidor ama una marca, es leal a ella y la consume regularmente.

¿Hacia dónde te lleva el trabajo que estás haciendo con tu marca actualmente? ¿A convertirla en una marca conocida, o en una marca amada?

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