La fuerte tendencia hacia el emprendimiento ha hecho que la dinámica de la vida comercial se incline hacia el frecuente surgimiento de nuevas empresas. Sin embargo, con la misma frecuencia con la que estos negocios surgen, también desaparecen.

¿Qué es lo que hace que un negocio no permanezca en el mercado?

Pueden contribuir varios factores, sin embargo, uno de los más comunes, suele ser la falta de acciones estratégicas, que se traducen en falta de formalidad al desarrollarlo. Sin importar el tamaño de la inversión, los esfuerzos basados en corazonadas y en “lo que la gente dice”, suelen ser contraproducentes.

La “libertad” de ejecución que proporciona el emprendimiento puede llevar a una empresa al éxito o al fracaso. Si el emprendedor mantiene su pensamiento en la superficie o en lo inmediato, el negocio podría despegar con fuerza; pero, es probable que a la mitad del camino resulte que el impulso no ha sido suficiente para mantenerse en el aire.

El diseño no debería ser el primer paso

En Hache, nos encanta trabajar con proyectos nuevos, innovadores, con ideas diferentes y propositivas. Sin embargo, siempre preferimos que nuestra intervención se dé una vez que la idea esté clara y se tenga un plan de negocio.

Nuestra posición en el desarrollo de una empresa no debería ser el primer paso. Y no es por demeritar nuestro trabajo, sino porque creemos firmemente que una marca que establece sus bases en un “logo bonito”, no tendrá un sustento empresarial fuerte, sino superficial.

Claro que se puede crear una identidad increíble y una fuerte campaña de lanzamiento, sin embargo, es un arma de doble filo: si el negocio tiene complicaciones con su producto o servicio, habrá más ojos sobre estos errores.

“Una buena campaña puede hacer caer a un mal producto más rápido” David Ogilvy

Antes de invertir en diseño, existen algunos puntos que deberías tomar en cuenta:

1. Un producto con historia es un producto con valor

Hoy en día, las marcas se venden por medio de las historias. La conexión que el cliente puede establecer con la marca, se da al compartir con ella ideales, pasiones y principios.

Las empresas que surgen de la noche a la mañana, suelen carecer de esa historia, de una esencia que las distinga de las demás y les permita establecer un vínculo con su mercado. Y una marca “vacía”, a la larga, tiene más probabilidades de fracaso.

2. La primera inversión siempre deberá ser tu producto

Construir la base de un negocio sólida, depende de que los primeros esfuerzos sean dirigidos hacia dentro. Invertir en resolver problemas de liderazgo, fortalecer la dirección, proporcionar una adecuada capacitación al personal, prever los procesos operativos y, sobre todo, desarrollar un buen producto o servicio, deberían estar siempre al principio de la lista de cada proyecto de emprendimiento.

Si estos elementos no están resueltos antes de comenzar y tampoco se resuelven sobre la marcha, puede que al principio no se note, pero tarde o temprano el no haber dedicado tiempo y esfuerzo en ellos, hará evidente que los cimientos no eran tan fuertes.

 

Mientras más tiempo se invierta en la planeación del negocio, mayor potencial de crecimiento tendrá. Mientras menos tiempo de planeación, menor tiempo de vida.

La recomendación sería, en resumidas cuentas, pensar más allá de lo inmediato y tomarse el tiempo para que la idea se transforme en negocio. Sobre todo, validar y enriquecer ese proceso de desarrollo, apoyándose en personas y profesionales que puedan fortalecer su estructura y su concepto.

De esta forma, cuando llegue el momento de trabajar en la creación de la marca, en pensar en un nombre, en desarrollar la parte gráfica y la comunicación de la empresa, definitivamente la fuerza estará enfocada y los resultados se magnificarán.

Si necesitas lanzar un nuevo negocio, ponte en contacto con Hache.

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