Para el desquite por la falta de escritura, un post extenso. Aquí van los últimos pensamientos con respecto a los comunicadores profesionales de provincia…

Primero tres datos duros: México es un país centralista.

  • El 70% de la operación comercial se encuentra en el centro del país.
  • Los más reconocidos profesionales creativos también trabajan ahí.El 100% de las agencias de publicidad internacionales están basadas en México DF.
  • El sureste mexicano representa cerca del 11% de la operación comercial del país (gran parte de ese 11% está en Cancún)

Tomando lo anterior en cuenta, no es difícil saber por qué en el sureste mexicano (y probablemente en gran parte del país), la gran mayoría de los despachos creativos de provincia tienen dificultades encontrándose a sí mismos. Una prueba de ello es que ni siquiera hay un estándar de nomenclatura para este tipo de negocios: despachos, burós, agencias, boutiques, estudios, grupos, espacios… creativos, de diseño, de publicidad, de artes gráficas, de comunicación… etcétera.

Estos –llamémonos– negocios creativos aún buscan su sitio dentro de los servicios profesionales bien remunerados y se encuentran abriendo brecha para validar su disciplina con clientes potenciales, que en su mayoría aún no reconocen abiertamente la necesidad de realizar esfuerzos profesionales de comunicación ante su target. La industria en provincia encuentra su ritmo de crecimiento y poco tiempo ha tenido para fijarse en su imagen.

Como respuesta a ello, he escuchado a demasiados profesionales creativos que se refieren al empresario de provincia como un “mal empresario” porque “con tanto dinero se niega a contratar servicios profesionales creativos que le ayudarían a tener una mejor estrategia de comunicación, un mejor sistema de identidad corporativa, un mejor sitio web, mejores ventas, etc”.

La verdad, creo que ese pensamiento resulta infantil por obviar un claro hecho: el cliente ya es un empresario exitoso. Él diseñó su negocio, lo trabajó y le fue bien, incluso sin contratar servicios profesionales de comunicación corporativa. Los que deberían mejorar su negocio (y finalmente los que podrían ser calificados como malos empresarios) son los negocios creativos que aún no demuestran ser necesarios para estos clientes. Ningún cliente va a pagarnos por un servicio “para ayudar al gremio”. Esto no es el diseñatón, es el capitalismo. Tenemos que mejorar las disciplinas creativas y demostrar su valor tácito, como ha sucedido con muchas otras.

Para lograr lo anterior en provincia, tenemos dos caminos:

Camino uno. A ver quién gana.

Si la unión hace la fuerza, separarnos sólo nos hace más débiles. Podemos seguir trabajando nuestras metodologías de forma separada, nuestros precios completamente ocultos, nuestras relaciones oscuras y secretas… Nuestro modus operandi es el arma mortal que acabará con los demás competidores creativos, haciéndonos quedar como un monopolio de comunicación al estilo de Telmex.

Seremos tan ricos que tendremos un bungie en nuestra propia casa y un mayordomo llamado Jaime mientras nuestros antiguos competidores ahora trabajan a nuestra merced en un húmedo sótano, encadenados a un escritorio y a una Mac. Leo Burnett / Landor / Fantasy Interactive sentirá pavor de esa pequeña agencia de provincia que creció y ahora es candidata a la cuenta de Microsoft. Harán una película en tu nombre y aún no decides quién la protagonizará.

Este esquema, lejos de cumplir cualquier bizarra fantasía, se convierte en la principal razón por la cual la disciplina no crece como un todo. Al final se llega a la guerra de precios para ganar los proyectos y el único que gana… enfatizo… el único que gana… es el cliente.

El cliente obtiene sus proyectos de comunicación a un precio bajo porque los profesionales que los ejecutan se pelean tanto el pastel entre sí que, cuando llegan ante el cliente, son un gallo de una sola pluma.

Al cliente de provincia también le resultará ameno que cada vez que contrata a un profesional creativo, tiene poquísimo en común con sus colegas en cuanto a precio, metodología, tiempos y forma de vender su oficio. Cada uno desfila con un disfraz diferente y trata de destacar entre los demás. Lo que hace iguales a todos, es que todos quieren ser distintos. No hay unidad.

Así que, para el cliente, el negocio es excelente. Contrata a despachos / agencias / estudios / burós de “sub-comunicadores” locales cuando no le importa tanto el proyecto y, cuando quiere profesionales de verdad, contrata a algún despacho de la ciudad capital (el DF, en el caso de México) y paga lo que sea. Esto es porque para el empresario de provincia existe la percepción homogénea de que los proveedores del DF tienen mayor experiencia, mayor responsabilidad y una red organizada de proveedores y colegas que hará destacar su proyecto sobre sus competidores locales (lo cual a veces es cierto y a veces no, como en cualquier lugar). Cuando este empresario dice que está trabajando con “alguien del DF”, lo hace con tono imponente.

Y sucede lo que sucede: los comunicadores locales se pelean por pocos pesos mientras que “Los del DF” cobran lo que aquí nunca se ha pagado.

Camino dos. Hacer eso que no se puede.

Antes de competir, tenemos que colaborar. Colaboración, antes de competencia.

Un proveedor no es ese al que regatearemos hasta dejarlo sin camisa para después cobrar 10 veces lo que nos costó. Tampoco es a quien estamos haciendo un favor. Él es a quien le pagaremos lo mejor posible (dentro del presupuesto del cliente) para que crezca, mejore, nos prefiera como clientes y se mantenga disponible y vigente para nosotros. Sobre todo en ciudades de provincia, debemos hacer de los buenos proveedores aliados comerciales que nos ayudarán a crecer a todos.

Un colega no es aquél con el que competiremos hasta acabarlo y ser los únicos. Es el que también lucha en la misma disciplina. Lo que él haga con ella nos afecta a todos. La forma como compite define en gran parte a la disciplina… nos conviene que la mayoría haga bien su trabajo, que lo cobre bien, que funcionen con metodologías afines, etc.

Lo que quiero decir es que debe haber coincidencias básicas en los profesionales de cada disciplina, como punto de partida para una competencia en la que todos puedan ganar más.

Además, creo que la unión de los profesionales creativos también debe existir para combatir a sus principales ‘antagonistas’, que también se benefician de esta separación.

Lo único que me gustaría es que logremos lo mismo que los plomeros, carpinteros, arquitectos, abogados, doctores, ingenieros, etc. Saber cuánto cobrar, al menos. Que el cliente sepa lo básico de nuestra forma de trabajar, porque hay un estándar.

Los profesionales creativos debemos de limitar la creatividad al proceso creativo y mantener una unidad en metodologías y definiciones.

En fin, haremos lo que se pueda con nuestra chamba en la calle, con nuestra relación con proveedores y colegas, y con este blog.

Sean bienvenidos los que quieran aportar.

7 Comments

  • 100% de acuerdo, es difícil “competir” contra otras empresas cuando solo por ganar al cliente bajan el precio a una cantidad casi ridícula. Y es mas difícil cuando cualquier persona que usa el “fotochop” a medias se llama a si mismo Diseñador.

  • Comparto las ideas que presentas en este post.

    Es deprimente ver cómo los jefes de las empresas “creativas” se pelean por conseguir una cuenta, sin importarles a quién deben pisotear y rebajar para conseguirla.

    Abundan los “despachos” y “agencias” de publicidad en donde lo que menos se hace, es publicidad. Pero publicidad de la buena, de la que te llega, de la que tiene uan esencia sólida y que comunica, QUE FUNCIONA.

    Mis felicitaciones a este post. Es de admirar que una empresa tan reconocida a nivel nacional como la de ustedes (y admirada por no unos pocos) tenga una filosofía de cooperación y amistad para /con el gremio.

    Enhorabuena.

  • Gracias por las flores. En realidad creo que este problema de la mala competencia sólo puede ser resuelto entre todos. La prueba más grande de unión de una disciplina creativa con la que contamos en este momento es la huelga de escritores en Estados Unidos que logrará lo que se propone, porque es homogénea y bien organizada.

    Saludos.

  • Creo que comento un poco tarde pero no había visto este post, me llamó mucho la atención por que tienes toda la razón. Esto es lo que deberian enseñarnos en las universidades, esa mentalidad va a hacernos crecer como gremio. Un saludo y felicidades, me considero un adicto mas a tus posts.

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